Adiós, Kenshi


En abril supimos que Kenshi tenía un corazón muy grande, literalmente. Le había crecido y no tenía fuerza para bombear su sangre, se le encharcaban los pulmones y el pobre tosía algunas noches para expulsar el líquido. No se había vuelto más tranquilo, seguía siendo el trasto de siempre y no me esperaba que fuera algo tan grave.
Nos pasamos el resto del mes con un jarabe y unas pastillas varias veces al día, dejó de toser bastante. Así que se vino con nosotros de fin de semana rural, estuvo disfrutando de los exteriores y los interiores. Se notaba que tenía más ganas de dormir, pero mientras estaba despierto, seguía siendo un hurón activo.
Desgraciadamente, durante el puente de mayo empeoró y se fue apagando. Al final, nos dejó.
A principios de junio, hubiera hecho 7 años que estaba con nosotros. Y le vamos a echar mucho de menos, al menos yo, la sombra del mal me ha dejado huérfana de compinche.
Pero en esa última semana que pasamos juntos nos dedicó unas croquetas, se revolcó en la alfombra del baño mientras esperaba pies para chupar, compartimos té, jugó con sus bolas de plástico, … Espero que fuera tan feliz como parecía durante todo este tiempo.

Kenshi esponjoso y saludando

Kenshi esponjoso y saludando

Aún tengo algún vídeo y foto de Kenshi pendientes de subir, supongo que en algún momento las iré colgando.

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4 thoughts on “Adiós, Kenshi

  1. Envio molts i molts petons per en Kenshi misto i per vosaltres!! Ànims!!

    Genial la foto, Kenshi guapooooo!

    Reply

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